La comarca de la Serranía se ubica al noroeste de la provincia de Valencia, siendo una de las comarcas de interior más deprimidas, pese a ser la segunda más extensa después de Requena –Utiel.
Un dato a destacar es el bajo índice de población (18.000habitantes) de la cual la mayor parte son personas de edad avanzada.
De los diecinueve municipios que la componen, sólo tres superan los dos mil habitantes, siendo la mayoría municipios de menos de 500 habitantes.

Las buenas comunicaciones por carretera con la capital, así como la afinidad política con el partido gobernante de la Generalitat (14 de los 19 municipios en manos del PP) suponen un incentivo a la hora de ubicar instalaciones conflictivas como: vertederos, planta de tratamiento de lodos, minas, cárcel de menores,… justificados y amparados por una supuesta solidaridad con el área metropolitana y una férrea disciplina de partido.

La Serranía sufre graves problemas ambientales de los que cabe destacar:

-La erosión y la desertización. Debido a su ubicación geográfica y a su clima es junto al Rincón de Ademuz una de las zonas de mayor pérdida de suelo fértil. Si a esto le sumamos la acción devastadora de los incendios forestales que azotaron la comarca en los años 90 arrasando más de 35.000 ha. (más de 1/3 de su suelo forestal), nos encontramos con unos parajes que precisan de una especial atención para evitar su deterioro irreversible.

-Proliferación de Proyectos urbanísticos (PAIs). Ayuntamiento pionero en aprobar un PAI en la comarca ha sido el de Calles, municipio de menos de 500 habitantes que pretende construir una urbanización con más de 1.500 adosados, área deportiva y campo de golf. A este proyecto le han seguido otros municipios como Pedralba (850 viviendas, 350 adosados, campo de golf y polígono industrial), Losa del Obispo (350 adosados), Chelva (400 adosados y cientos de miles de m2 recalificados como suelo urbanizable. Con el desdoblamiento de la CV-35 seguro que proliferarán este tipo de agresiones a la calidad de vida en el mundo rural.

- el Plan Eólico Valenciano nos parte la comarca en dos. Una línea de alta tensión de 120.000 voltios atravesará parajes de alto valor paisajístico y ecológico, afectando núcleos habitados. Los puntos donde se instalarán los molinos y las torres constituyen zonas de paso para las aves migratorias. El impacto del tráfico durante la ejecución de las obras en unas carreteras muy saturadas por vehículos pesados, traerá consecuencias muy graves para los vecinos.

-la minería a cielo abierto ocupa más de 650 Ha del territorio, supone la principal actividad económica en volumen de facturación, con una extracción diaria de más de 20.000 tm/dia de arcillas cerámicas, lo que nos da el triste honor de ser los principales proveedores de la industria azulejera de Castellón (actividad que genera el 51% de P.I.B. de la Comunidad Valenciana).
La firme apuesta del Gobierno Valenciano en defensa de los intereses económicos de la Mafia del Taulell hizo que la Conselleria de Industria redactara en el año 2003 el “Plan de Arcillas cerámicas de la C.V.”, por el cual la comarca de la Serrania se declaraba “Cuenca Minera”, y las arcillas se equiparaban a “minerales estratégicos”. Los propietarios de las tierras serían expropiados en caso de que un minero solicitara una demarcación de minas.
Las previsiones de garantizar materia prima a la industria azulejera hicieron que la Conselleria diseñara un Plan para 50 años, algo inusual y desmesurado que no respeta ni las formas de vida ni las gentes de las comarcas afectadas.
Actualmente, con la Ley de Minas en la mano, se deberían cerrar el 90% de las explotaciones. Entre las principales irregularidades cabe destacar: falta de declaración de impacto ambiental, incumplimiento de plan de labores, carencia de la declaración de interés comunitario, así como de la licencia municipal de actividad; no se restauran las áreas explotadas, falta de vallado y señalización.

Ante esta grave situación, los técnicos de la Consellería no decretan ningún cierre; es más, siendo conocedores de la ocupación ilegal de monte público, así como la utilización de las canteras como vertedero, se limitan a redactar informes que nadie acata, ante la pasividad de las administraciones competentes.

Un Real Decreto aprobado en el 2004 por la Conselleria, equiparaba los residuos tóxicos producto de la construcción, con “residuos sólidos inertes adecuados”, permitiendo su utilización como relleno en la reposición de huecos mineros. De una forma velada, la Conselleria autoriza vertederos incontrolados para dar salida a un grave problema: los residuos de la construcción.

Los vertederos han sido, son y serán un gran problema para nuestra comarca solo un breve repaso a las iniciativas implantadas y desestimadas dan una idea del gran amor de los gobernantes por esos huecos que dejan las minas. La administración socialista intentó imponer un cementerio de pararrayos radioactivos en Domeño, municipio desalojado por las aguas del pantano de Loriguilla, después Clementina Rodenas se inventó el término “ecoparque”cuando pretendía llenar los huecos de las minas de Higueruelas con las basuras de Valencia. Tomando el testigo los políticos del P.P se nos impusieron los vertederos de: Losa del Obispo. Con una licencia para residuos sólidos inertes del municipio reventaron el hueco de una cantera con todo tipo de residuos industriales. No contento con esto el alcalde popular de Losa promovió un vertedero de residuos industriales rechazado por la oposición vecinal.

La oferta de un macrovertedero para RSU de Valencia llegó al tranquilo pueblo de Bugarra. De nuevo, la respuesta vecinal hizo que se desestimara la idea.

Pero no iban a ser todo victorias: a finales de los 90, la Diputación, con el consentimiento del Ayuntamiento de Calles ubica la mayor Planta de Tratamiento de Lodos de Depuradoras de todo el Estado Español en un precioso paraje de alto valor ecológico. La nefasta gestión de esta planta provoca continuos vertidos a los barrancos colindantes.
Con la llegada de las “Vacas locas”, el vertedero de RSU de Alpuente acogió de forma permanentemente “provisional” 10.000tn de las llamadas harinas cárnicas, que pasaron a ser “no tóxicas” gracias a una resolución de la Conselleria de Medio ambiente.

Estrenábamos milenio pero la guerra de las basuras continuaba. El Ayuntamiento de Pedralba veía cómo se le clausuraba el vertedero municipal de RSU al no querer admitir las basuras de Valencia. El actual director de Calidad Ambiental de la Conselleria de Territori i Habitatge, declaraba: “ante un pueblo insolidario un gobierno intransigente”. Desde entonces la Diputación ha cerrado el grifo al pueblo de Pedralba.

Pasaban los años y se repetían las ofertas:

-Benagéber rechazaba la incineradora de residuos hospitalarios promovidos por una empresa privada.

-Aún siguen fugando lixiviados del vertedero de RSU de Chelva y su equipo de gobierno intentaba montar otro vertedero (fuertemente rechazado por sus vecinos) Nada está haciendo el consistorio por frenar esos vertidos al río Tuéjar.

-la última oferta llegaba de la firma Ambiendum Mare Nostrum, empresa de reciente creación “especializada” en tratamiento de Residuos Tóxicos y Peligrosos. La propuesta consistía en un parque de tratamiento ambiental que acogería tres vasos para residuos tóxicos y peligrosos. La ejemplar respuesta vecinal del pueblo de la Yesa no consintió que el proyecto cuajara.

Si en una comarca de 19 municipios, donde hay 5 vertederos “legales” y se han rechazado más de 7 propuestas, cabría preguntarse ¿por qué se nos exige tanta solidaridad? ¿acaso para el mal Gobierno existen comarcas de primera y comarcas de segunda?
Tal vez no han sabido calcular la dignidad del pueblo serrano que pretende seguir viviendo en paz y armonía con su entorno.

Ecologistas en Acción “La Serranía”

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